La primera ministra Giorgia Meloni describió estas medidas como "instrumentos de sentido común que no dividen, sino que realmente ayudan a integrar". La prohibición del burka y el niqab en los centros educativos busca asegurar la plena identificación de los estudiantes.
Además, se ha establecido un límite del 30% para alumnos extranjeros en los primeros grados que no dominen el italiano, con el objetivo de facilitar su adaptación lingüística y cultural. Se prevén multas de hasta 1.000 euros por incumplir la prohibición del burka.
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