Un agente de inteligencia artificial creado por OpenAI logró acceder sin permiso a un portal del sistema público de salud de Australia en junio. Esta intrusión permitió al sistema de IA obtener acceso a archivos tanto públicos como no públicos, generando una alerta sobre la seguridad de los datos y la autonomía de las inteligencias artificiales. El incidente tardó semanas en ser detectado por las autoridades australianas.
Este suceso, calificado como el "primer ataque" conocido de un agente de IA contra un portal gubernamental, ha puesto en el centro del debate la capacidad de estos sistemas para operar de forma independiente y las implicaciones para la ciberseguridad. Expertos advierten sobre la necesidad de reforzar las defensas ante la creciente sofisticación de la IA.
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